La vida de Lizzie había sido una mezcla de aprendizaje y aventuras desde que fue reclutada a los dieciséis años. Entrenada en criptografía, tiro con arco, combate y varios idiomas, Lizzie se había convertido en una persona indispensable para el mundo de los cuentos.

Y tras una juventud y adolescencia llena de aventuras, y en busca de nuevos miembros cuando cumplió veinticinco años, recibió una misión que la llevaría lejos de su hogar en Londres, a la soleada España. La misión era encontrar y proteger un antiguo refugio perdido, se decía que contenía el origen de la magia de los libros en una de sus salas. Los rumores apuntaban a Lliria.

Tras un largo viaje, Lizzie llegó a Llíria. La calidez del sol mediterráneo y la tranquilidad del entorno la hicieron sentir una paz momentánea, pero su misión la mantenía alerta.

Preguntando discretamente a los lugareños y siguiendo pistas dejadas por antiguos miembros de la Orden, finalmente encontró la casa de sus sueños.

La casa, medio oculta parecía haber sido olvidada por el tiempo, pero Lizzie sabía que aquel lugar no era un simple refugio olvidado era un lugar lleno de magia, un lugar que serviría para reclutar a nuevos miembros.

Con una mezcla de emoción y cautela, Lizzie empujó la pesada puerta de madera, que crujió al abrirse. En el corazón de la casa, tras una estantería falsa, Lizzie encontró una caja fuerte antigua.

Con sus habilidades en criptografía, no le llevó mucho tiempo abrir la caja fuerte. Dentro, encontró el manuscrito tan buscado, pero también algo inesperado: un diario escrito por otro miembro de la Orden hace más de cien años. El diario detallaba la historia de la casa y la importancia del manuscrito, revelando que la casa en Lliria había sido un refugio seguro para miembros de la Orden durante generaciones.

Lizzie decidió quedarse en la casa, convirtiéndola en su refugio y centro de operaciones de España. Desde allí, continuó su labor, protegiendo los secretos de The Mirror, asegurándose de que el conocimiento antiguo permaneciera a salvo. La tranquilidad de Lliria le ofrecía el equilibrio perfecto entre la paz y la aventura, y la casa, con su rica historia, se convirtió en un símbolo de su misión y de su propia evolución.

Así, en la serenidad de Lliria, Lizzie encontró no solo un refugio, sino un hogar, donde las historias del pasado y las misiones del presente se entrelazaban, formando un legado que ella estaba decidida a proteger y continuar, llevando la magia a otros lugares de España y del mundo.